My mind is open wide. Dentro de mí hay un Espacio Exterior.
El Sol, silbando, me dió a entender "Cómeme o te comeré yo"; y yo le respondí, también silbando (pues entendí que era de buena educación) "Tanto helio me cambiaría para siempre la voz, prefiero una estrella con otra composición".
Ahí se acerca un amasijo de árboles flotando; cada uno creció según su propia orientación; las raíces de uno se mezclan con la copa de otro; algunos están ordenados en perfecto paralelismo, otros con los troncos retorcidos entre sí. Sí, arbolitos es justo lo que necesito; con suerte me aportarán el oxígeno necesario para encenderme un cigarrillo.
La Tierra es plana porque lo digo yo, y era un árido sueño hasta que se me ocurrió dibujar con lapicero una runa mágica en el centro. ¡Qué tiempos aquellos, hace ya más de cinco minutos! Un instante me bastó y me sobró para darle forma a toda la Creación. Y no dije nada de "hágase ésto, hágase lo otro", sino un estiloso "¡Voilà!" y se acabó.
¿Y ese exquisito olor? Soy yo, por dentro, que huelo a colonia de doscientos pavos. ¿No te lo crees? No me extraña, es raro; pero rájame, rájame con una navaja de Albacete que yo mismo te voy a regalar para tal fín...notarás encantadoramente embriagador el vaporcillo que sale de mis entrañas aún calientes. ¿Qué, no te atreves? Pues entonces no pongas en duda mi olor interior.
Si que soy un poco desvergonzado, pero eso no quita que pasara vergüenza cuando me dí cuenta de que estaba siendo observado por muchos animalitos cuando, por curiosidad, me puse a chupar una roca fría. Supongo que todo el mundo intuye o acaso se figura que sabe a ciencia cierta cómo sería el sabor y la textura, pero a mí me invadió la terrible sensación de estar equivocado, así que me puse al lío. Resultó que no, que era tal y cómo me lo imaginaba. Al final, un poco incómodo por la situación, decidí que el pedrusco ya no sería luna sino asteroide de solitaria órbita, por parecerme los asteroides astros de belleza menor a las lunas.
La mayor suerte de mi Universo espontáneo, creado para mi propio pasatiempo la tarde-noche de éste día 24, esque en su Vacío no se propaga la voz y, para bien, no queda más remedio que escribir.
Se callan el ruidito del ventilador del portátil y los gruñidos de mis tripas y me quedo yo sólo sintiendo mi propia respiración y mi pelo creciendo. Me viene a la mente un recuerdo bonito. Me viene también la tos. Hace frío. Hace calor.
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