¡Cuánto han crecido las sombras! Querían arroparme como un manto de esparto. Pero que vanidad...¡pensar que podían vencer! Se confundieron al verme embelesado escuchando la fábula de la luna llena en el fondo del vaso.
¿Dónde quieres ir? Fronteras sólo es la piel. Sin moverte, o caminando muy lejos, como un silbido que ara la tierra; trás de tí germina una estela; hierbas silvestres, plantas trepadoras, árboles frutales y toda clase de seres desnudos, agitados por el viento. El sueño está dentro; tiene pulso, sacude el cielo, es natural.
El miedo, la culpa, la tristeza y la soledad; que se guarden bien de mirarnos a la cara, se quemarán con el valor que irradia la inocencia. Da igual la talla que uses, bastan los pies descalzos de un niño para pisotear la fé que promulgue dolor. No hay artificios en la libertad, no hay locura, sólo paz.
Nada para suplantar mi imaginación. Conversar, respirar con entusiasmo, amar una contradicción, jugar todo el tiempo.
Te juro que veo.
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