martes, 13 de marzo de 2012

Vuelve a tu estado natural

No es un demonio, pero podría serlo; por especular que no quede. Es un niño. De lejos se le vé tranquilo, pero no lo está. Tiene los labios sellados, la mirada esquiva, su alma es un halo de vapor de azufre y sus pensamientos, revueltos y agitados, le molestan como una china en el zapato. ¡Ay, chiquitín!

Para calmarse coje un palo y escribe en el suelo, por testigos los pájaros, todos sus secretos. Pero ¡qué rabieta!: su caligrafía ha empeorado. Es por algunos besos que no valían la pena, que tanto igual le hubiera dado no darlos. Es por equivocar el vino con una nana que arruya y evoca dulces sueños.

Ahora, de repente, le da miedo que le miren raro. No tiene ganas de jugar con gente normal. ¿Así que es eso? Pues piensa, chavalito, si hay alguien por ahí con quien hacer anormalidades. Deja ya de sujetarte. Estas hecho para trepar a los árboles y armar jaleo. Vuelve a tu estado natural. Y si algo va mal...házlo mejor.

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