lunes, 21 de noviembre de 2011

El final de la guerra

Estamos frente a frente, jóvenes y sanos. ¡Eh, tú, míranos! ¡Mira lo que estamos a punto de hacer! Nos apuntamos con un arma a la cabeza o al corazón. Olvida lo de alrededor; podría ser una selva, un desierto, una ciudad, podríamos estar vadeando un río o en el interior de un salón muy acogedor, podríamos estar flotando en el vacío. Lo que importa es que vamos a matarnos.

- Yo no te odio. No te conozco y quizá por eso se me antoja fácil matarte. Distinto sería si en alguna ocasión hubiera sido tu huésped, si hubiera conocido a tu mujer, si te hubiera visto jugar con tus niños, si hubieras compartido conmigo tus sueños...Ni tan siquiera sé tu nombre, enemigo mío. Sólo somos dos sinnombre perdidos en una pesadilla orquestada por demonios. Pronto no seremos más que vísceras y sangre, esparcidos por el suelo. Seremos lágrimas y medallas. Que ironía, nos llamarán héroes a ambos por dispararnos a bocajarro, pero lo cierto es que nos sentimos tan estúpidos aquí, temblando de miedo.

- Yo tampoco te odio. No pienso dispararte. Antes prefiero quedarme hablando hasta que un obús caiga sobre nosotros y la metralla borre todo rastro de nuestros cuerpos, llevándose con ellos nuestros recuerdos y nuestra vergüenza.

- Mejor daremos un paseo por el frente. Entre trincheras, portando una bandera blanca. Quizá los hombres nos vean y recapaciten. Quizá los generales pierdan su voz y la paz se alce como un monstruo imbatible. Sí, pasearemos portando esa bandera y cantaremos una canción.

- ¿Qué canción?

- Te cedo ese honor, amigo. Elige tú.

- ¿Te gusta King Africa?

- ...

Estábamos frente a frente, jóvenes y sanos. Apenas habíamos cruzado unas palabras. Por un momento casi nos estrechamos la mano. Pero ciertos finales son inevitables.

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