lunes, 5 de diciembre de 2011

ADÑFKJASDÑFKJ

Ahora me caigo; me doy golpes en las piernas, convierto los pasos en traspiés, hago movimientos en falso, me araño la piel. Sospecho que ando sobre la cubierta de un barco. ¿Qué puedo hacer? Puedo escribir un poema sobre mi torpeza y recitarlo en el momento adecuado.

Ahora  me enciendo un cigarro y me quedo callado mirando, que sé yo, un punto cercano. Habrá quién piense que estoy discurriendo razones trascendentales, pero lo cierto esque sólo soy un niño inspirándome del aire, de lo bonito que es cuando es tan suave.

Ahora me desdoblo. Vaya pareja mi alter-ego y yo:

- ¡Estás loco!
- No te creo
- ¡Estás loco!
- No puedo desmentirlo.
- ¡Estás loco! Pero no te juzgo.

Ahora canto y es horroroso. Espanto a los pájaros y retrocede la vegetación. Adiós a mi sueño de ser estrella del rock.

¿Luego qué? Después de caerme no me levanto. Mejor enciendo un cigarro y miro algo, desdoblado, cantando a dúo estridente como el caos. Que paz, joder.

A veces, por las mañanas, tengo poderes que no puedo controlar.






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