jueves, 8 de diciembre de 2011

Mejor no te lo digo

Era el bufón más ingenioso del reino. Toda la corte disfrutaba viendo sus espectáculos; estallaban a carcajadas con sus muecas grotescas, se asombraban con sus acrobacias imposibles, lloraban cuando leía sus tragedias, soñaban cuando recitaba sus romances, temblaban de miedo cuando simulaba estar poseído, suspiraban por su vida cuando se colgaba del alfeizar de la ventana*...

El buen rey se proclamó simbolicamente vasallo de su bufón y todo el mundo se preguntaba por qué. Cuando un hidalgo temerario le preguntó la razón Su Majestad contestó "porque es mejor hombre que yo".

 ¿Dónde había adquirido el bufón tanta destreza para deleitar las almas? Qué sabe nadie. Y me temo que seguirá siendo siempre un misterio, pues aquí yace muerto el pobre desgraciado. Tampoco hay persona que alcance a adivinar por qué la princesa acabó con él de una cuchillada en el pecho. Que los lacayos retiren el cadáver. Caso cerrado.

- ¿Qué te parece el relato? ¿Cuál puede ser la explicación?
- No busques tres pies al gato, la princesa le mató porque le apetecía en ese momento.
- ¿Cómo supones eso?
- Mejor no te lo digo. ¡Ah! También sé que en realidad no era tan bueno, más bien mediocre, se suelen exagerar las cualidades de los muertos.

* A menudo decía "me gusta que me dé el aire en la espalda" y sin previo aviso saltaba y se quedaba colgado en la fachada de palacio.

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