martes, 13 de diciembre de 2011

Enigmas

Han cambiado los colores. Se han revuelto las letras. Carecen de sonido las voces.

No puedo entender, como caracol, las leyes que rigen en esta maceta. Yo tengo miles de años y la tierra que piso es de reciente creación. El aire es más denso que el agua y como resultado tenemos un techo acuático y la tierra inundada de humo. La nieve sólo puede venir del sol y a nadie le asombra su infinita variedad de colores. Pero en el siguiente instante o, quién sabe, en un futuro muy lejano, todo eso habrá cambiado. No se puede preveer nada, ni el pasado.

Intuyo la esencia que aguarda quieta bajo todo este desconcierto. Casi puedo dibujar su contorno con mis manos. Casi puedo enredarme en su cuello y medir su pulso. Pero lo cierto es que pronto me pierdo, como resolviendo un problema demasiado complicado.

Lejos de volverme loco, me siento tan cómodo aquí... a decir verdad  pienso que éste es mi espacio natural. El único inconveniente es que la muerte se presenta siempre de forma prematura. Y la muerte, igual que siempre y en todos lados, también aquí es segura. Pero no hagamos un drama, matarte no te mata sino que te devuelve a la vida. A mi la vida no me disgusta, que va...¡me parece tan fácil!. Por eso quizá me impongo condiciones tan difíciles.

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