domingo, 22 de enero de 2012

En otra vida

Paré el coche a un lado de la carretera. Le dije "verás lo que te traigo".

Me adentré en la plantación de girasoles hasta encontrar el más grande de todos. Era enorme. Era una sequoya gigante. Empecé a tirar del tallo. No conseguía arrancarlo. Diría que estaba luchando por su vida y, mientras yo me empeñaba en arrebatársela, ella no podía más que reirse desde el coche, con la ventanilla bajada.

- ¿Qué haces, niño?

- Se ha jodido la sorpresa ¿no? Ya ves, comprándote flores.

Gané, como estaba previsto, la exhibición de fuerza. Volví triunfante hacia el coche, con el girasol en volandas, con raices y todo, y medio kilo de tierra.

- Para tí.

- ¡Pero! Creo que me quieres un poquito.

- ¡Un poquito te quiero!







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