Transmisión recibida el día 9 de junio de 2018, a las 10:00 p.m hora local, a través de la antena parabólica DSS-63 del "Madrid Deep Space Communication Complex", perteneciente a la Red del Espacio Profundo, de la N.A.S.A.
La difusión de dicha transmisión se produjo 15 horas antes de su recepción, desde la nave "Odysseus", a unos 19400 millones de kilómetros de distancia relativa; en algún punto inexacto de los confines del Sistema Solar.
Se ordenó transcribir el mensaje inmediatamente al centro homólogo de Goldstone, en el desierto de Mojave. Allí se solicitó la presencia inmediata de quien parecía ser el principal destinatario del mensaje: la señorita Anna Salzman..
8 de junio de 2018. Hace dos días que salí de hibernación. Tal como había previsto, en el día de hoy, he superado la última frontera del Sistema Solar, la heliopausa. Los escáneres han revelado que esta zona se halla fuera de la influencia de las partículas del viento solar; estoy, por fín, en el espacio interestelar.
Soy consciente de que están todos ustedes eufóricos, allí en Control de Tierra, pero tengo que advertirles que a mí me trae sin cuidado. Deben ustedes comprenderme; llevo viajando seis años, la mayor parte del tiempo hibernándo, con las constantes vitales al mínimo y una computadora estímulando constantemente los centros del placer de mi cerebro. Sí, soy el primer ser humano que ascendió al Paraíso.
Tengan bien presente que, como el Sol, ustedes han perdido aquí toda su influencia. Aquí ni la justicia ni la moral ni cualquiera de las convenciones humanas pueden afectarme. La vida en la Tierra es un sueño que apenas recuerdo. No es exactamente ésta distancia, nunca antes registrada, sino la conciencia de haber sido olvidado por tódos aquellos que me querían. Sí, no me digan ustedes que los míos han llorado mucho por mí; yo tengo la convicción de que lloraron mares, como se llora a los muertos. Tampoco estoy en posición de reprocharles nada: yo mismo los abandoné. Pero ¡ay!, al menos no debimos haber bautizado a la nave "Odysseus", porque Penélope no espera, ni yo añoro Ítaca.
Pero no deben alarmarse, porque si bien, como están temiendo en éstos instantes, me he planteado no volver; con el escándalo consiguiente, todo el esfuerzo inútil, la inmensa pérdida de todo el valor científico que porto conmigo, el curioso halo de misterio que rodearía mi nombre por los siglos de los siglos ("El hombre que huyó de la Humanidad")... finalmente he decidido llevar a término mi misión.
Anna Salzman, acabo de interceptar para usted la sonda Voyager I, la que fué durante mucho tiempo el objeto más rápido y alejado de nuestro planeta y, porque no decirlo, el objeto de su amor. Supongo que estarán leyendo la transcripción para toda la sala de control y usted se habrá sonrojado al oir estas palabras. Le juro que me encantaría decírselo a usted en privado, pero se hará cargo de que es del todo imposible.
Usted, señorita Salzman, ha trabajado en el "Goldstone Deep Space Communication Complex", en el desierto de Mojave, durante más de treinta años. Durante ese tiempo su único cometido ha sido la comunicación con la sonda Voyager I. Usted lleva hablando con la nave una treintena, enviando códigos a su antena de alta ganancia y recibiendo sus "OKs". Al principio pensó que un trabajo tan sumamente técnico acabaría por aburrirla, pero poco después llegaron esas imágenes; la gran mancha roja de Júpiter, como una herida eterna; su luna Io, un infierno volcánico; Saturno y sus anillos; Titán, la reina de todas las lunas. Pensaste, Anna, que la Voyager te enviaba postales del universo. Te enamoraste perdidamente. Parecías una colegiala esperando las respuestas de la nave, que cada vez se demoraban más. Tu amor se alejaba a 17 km/s, una velocidad considerable, esperando el momento de su muerte ya pronosticada, y preparada para continuar su viaje, aún sin energía ni control, hacia el corazón de la Vía Láctea.
Pues bien, no salío como estaba previsto. Como he dicho, acabo de interceptar la Voyager I. La anomalía que hizo que se quedará estática, sin movimiento aparente, suspendida en el vacío, ha sido objeto de mucha controversia, pero puedo decir que es absolutamente cierto. Fuera lo que fuera lo que produjo su desaceleración, la sonda apenas se hubiera movido un milímetro sobre su eje en los próximos cien años. Pero éstas circunstancias són sólo una pequeña parte del misterio. Después de incorporar la sonda a la bodega de carga de la Odysseus he invertido algo de mi preciado tiempo en inspeccionarla y...¿Recuerdan ustedes que la sonda portaba un disco de gramófono fabricado en oro con músicas y sonidos de la tierra? Claro que lo recuerdan, es una pregunta retórica. Pues yo sentí la tentación de escuchar "Jhonny be good", pero ¡el disco no está!.
Sé que ustedes estarán muy sorprendidos por todo lo que les estoy diciendo, pero les vuelvo a decir que mi interés hacia los asuntos reales se halla tan mermado que no tengo especial curiosidad acerca de éste enigma. La única motivación que me impulsa en éstos instantes es devolver el cadáver de la Voyager a los pies de su amante, la señorita Salzman, para que pueda poner descanso a todos sus años de dedicación exclusiva.
Ahora debo dejarles. La cápsula de hibernación me espera. ¡Hay tantos placeres desconocidos allí dentro!
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- Willy, do you think that any green weirdo is listening to Chuck Berry now?
- You never can tell.
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